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Son muchas las empresas que día a día confían, a ojos cerrados, en la eficiencia operativa de su sistema de refrigeración. A toda costa el negocio necesita confiar en que éstos no van a fallar.

Una falla del sistema puede terminar en costosas llamadas a servicio técnico, sin considerar las mermas de producto causadas por la interrupción en el servicio de refrigeración. La cantidad de piezas móviles que componen estos sistemas en muy grande, lo que lleva a analizar la frecuencia con que cada instalación debe ser inspeccionada.

Si bien el mantenimiento debiese ser una actividad a realizar periódicamente en plantas industriales, algunas de ellas tienen un régimen de trabajo marcadamente estacional que las obliga a trabajar a plena carga durante un periodo muy corto del año, para luego quedar detenidas o con un nivel de actividad mínimo. Otras operan 24×7 la mayor parte del tiempo, parando contadas veces durante el año para realizar mantenimientos programados. Algunas referencias: por un lado, el costo de la energía puede llegar a representar hasta el 50% del costo operacional en algunas instalaciones. Por otro, las detenciones por fallas inesperadas pueden disparar los costos anuales de mantenimiento entre 2 y 5 veces lo esperado.

Un buen plan de mantención y servicio es ruta crítica para entregar confiabilidad al sistema de refrigeración de cualquier instalación, ya sea porque se requiere operar con tranquilidad durante todo el año, o porque no se puede permitir errores en aquellas que operan a plena carga durante cortos pero intensos periodos del año.

Principales beneficios

Los siguientes son algunos de los beneficios más importantes de poner esto en práctica:

1. Extiende la vida útil de los equipos. La maquinaria es fabricada y testeada en laboratorio. Si pretendemos obtener un rendimiento y duración cercanos al teórico no basta con darle a estas el mantenimiento mínimo, sino que debemos asegurarnos de seguir de cerca las pautas de los fabricantes y evitaremos además costosas sorpresas.

2. Genera ahorros en consumo de energía: Debido a que los equipos funcionarán permanentemente de manera eficiente, se genera un ahorro directo en los costos operacionales y en potenciales reparaciones por falla.

3. Disminuye las detenciones no programadas y sus costos de reparación y reemplazo asociados: Cuando el equipamiento es constantemente monitoreado, los potenciales problemas son detectados de forma prematura lo que permite su oportuno diagnóstico y reparación. Por tanto, la probabilidad de interrupciones en el servicio disminuye considerablemente.

4. Mejora el rendimiento cuando más se necesita: La magia de los sistemas de refrigeración es que deben ser capaces de adaptarse a las cambiantes condiciones ambientales para entregar siempre y en todo momento la temperatura deseada al mínimo costo energético posible. Por tanto, no es difícil imaginar que es en verano, cuando las temperaturas superan fácilmente los 40°C, cuando más necesitamos confiar en que el sistema va a operar de manera confiable.

5. Protege el valor residual de los equipos: Al igual que en una casa es importante hacer mantención para optar al mayor valor posible de reventa futuro, lo mismo aplica para las instalaciones industriales. Aun cuando no esté en sus planes de corto plazo el hacerlo.

Nuestras recomendaciones

Entendido lo anterior, estas son algunas de las sugerencias que recomendamos tomar en consideración cuanto antes:

1. Revise regularmente la condición de su sistema de refrigeración. Nivel de refrigerante, bloqueo de evaporadores, condición de resistencias calefactoras y ventiladores y consumos eléctricos son solo algunos de los puntos que un especialista revisará para entregarle un informe profesional al respecto.

2. Revisión de la condición operativa de puertas y andenes de carga. Cuando dejan de funcionar lo notamos inmediatamente. Sin embargo fallas en resistencias calefactoras, infiltraciones de aire y pérdida de aislación son problemas más difíciles de detectar a simple vista y que pueden tener un importante efecto acumulado en el tiempo.

3. Si la operación de la planta es continua durante el año, considere realizar mantenimientos programados y periódicos al equipamiento. En algunos escenarios es la única alternativa. De todos modos esto permite programar de mejor manera los recursos a destinar y los repuestos o partes a utilizar.

4. Observar las recomendaciones del fabricante. Aunque la gran mayoría de los fabricantes dispone de pautas de mantenimiento para sus productos, no siempre están disponibles públicamente. Es importante contar con esta información específica a los equipos instalados en planta para lo cual el representante local del fabricante es un apoyo crucial.

5. Upgrade de sistemas. Por último, recomendamos siempre averiguar con su empresa de servicio local las opciones disponibles para hacer mejoras a su equipamiento de forma proactiva. Son variadas las opciones que surgen año tras año y que permiten mejorar la seguridad, el consumo energético y la confiabilidad de sus instalaciones, por una fracción del valor de los beneficios que reportan.

Para conocer más sobre este tema y las opciones que mejor aplican a su planta, le recomendamos contactar con nuestros especialistas dejándonos su consulta a continuación para coordinar una visita técnica, hacer una evaluación de sus equipos y recomendarle un programa personalizado a la medida de sus necesidades específicas.

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